lunes, 5 de julio de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
Y tú, ¿de quién eres?
Por lo que yo he probado del deseo
Pero si dos veces el mundo pereciera,
sábado, 3 de julio de 2010
Ansias de Libertad
Y sueñas con escapar, huir volando de esa prisión que no te deja ser feliz, romper las cadenas que te impiden la libertad, y contarle al mundo la forma en que lo vas a devorar, lento, suave, con furia, con ansia, da igual, lo importante es que lo vas a devorar de un solo bocado, pero saboreando cada parte... Y deseas despertarte cada amanecer en un nuevo cielo, lejos de esa gris ciudad donde yaciste tantos siglos, lejos, muy lejos de esa casa que te enseñó a odiar. Y quieres gritar, romper, acabar con todo… pero no puedes. Las cadenas te impiden moverte siquiera del rincón donde has pasado los últimos años de tu vida, los últimos años desde que tienes uso de razón. Y piensas en escapar, en abrir una ventana y saltar al vacío, no importa la altura, nada puede dolerte ya. Y sientes que las paredes se acercan cada vez más, como si se tratase de una trampa en la que morirás aplastada, o asfixiada, no importa. Y buscas una salida pero no la encuentras.
Y entonces te das cuenta de que apenas te quedan unas semanas para marchar, para irte y no mirar atrás, sabiendo que la próxima vez que entres por esa puerta serás libre, y tus verdugos no podrán evitar que expandas tus alas y eches a volar…
jueves, 24 de junio de 2010
Más allá de las palabras
Preciosa palabra. Apoyo.
Apoyo es el nombre de esa delgada línea que a menudo separa la felicidad de la más profunda de las tristezas, la fuerza de la debilidad, las ganas de vivir de la apatía, la abulia y la anhedonia, la vida… de la muerte. Quizá no una muerte física, si no una muerte en un plano psíquico, más allá de lo material, una muerte a nivel de ese lugar desconocido donde nacen los sentimientos, donde reside la esencia de cada persona, ese lugar que algunos cariñosamente apodan “alma”. Porque, digo yo, ¿hay algo peor que los deseos de morir?
A veces sólo necesitas un consejo, un deseo, una mano, un abrazo. Sentir que aún hay esperanza, sentir que nada ha sido en vano, alguien que confíe en nosotros. Una palabra de aliento puede salvar el sueño de alguien. Y salvar el sueño de alguien salvará el resto de su vida de una condena eterna a la resignación, la culpa y la autodestrucción.
Puede que te resulten incomprensibles las metas de alguien, sus expectativas y sus más íntimos deseos, puede que te parezcan algo nimio, infantil e incluso insultante. Pero si no brindamos apoyo a nuestra propia familia, si menospreciamos las posibilidades de los que depositan su confianza en nosotros, si les obligamos de alguna forma a abandonar sus sueños… entonces no estarás haciendo más que depositando las bases de una vida llena de frustración, sufrimiento y dolor que acabarán destruyendo a la persona desde su interior.
Si ni siquiera eres capaz de apoyar a tu propio hijo, a tu propio hermano, a tu propio padre, ¿cómo esperas lograr que esa persona sea mínimamente feliz?
Todos necesitamos Apoyo. Todos necesitamos creer. Todos necesitamos vivir.
Hay veces en que tres whiskies y un polvo no solucionan la tontería. Será porque a veces no es ninguna tontería.
lunes, 21 de junio de 2010
Slipping
"And that's where she finds me"